jueves, 22 de agosto de 2013

Versos Desatendidos

Me dijo: 

- "Un momento irrazonable puede llegar a ser nuestro mejor momento"

Y yo solo pude pensar en la rutina regulada, lo que nos paraliza día con día y nos hace envolvernos en las mismas cosas, en esa monotonía absurda que se burla a carcajadas de nosotros. Y hay días en los que parece que se nos arrebata todo para recuperarlo después, cuando la ciudad está en calma. Y en cuanto el ruido ensordecedor nos aniquila lentamente el pensamiento, se nos arrebata de nuevo, dejándonos otra vez con nada. 

Sin darnos cuenta tomamos y dejamos ir, regresándole al viento el poder de liberarnos de esas cadenas que gobiernan nuestros deseos más superficiales. Lo mejor de todo es que también se nos enseña a liberarnos de las máscaras que esconden el placer, vamos logrando comprender algunas de las lecciones que se ocultan detrás de un corazón enfermo y distraído. Aprendemos que la perspicacia con la que exploramos el Universo nos da la capacidad de navegar entre la niebla y la oscuridad. Todo resulta ser una revelación de nosotros mismos reflejada en las miradas de los demás, en las palabras que otras bocas murmuran, en los pasos cansados que se caminan con zapatos ajenos, en los arranques de pasión que explotan las ganas de arrancarnos la ropa, y nos incitan a recorrer nuestros cuerpos entrelazados y desnudos hasta poseernos el alma herida y arrepentida, arrepentida de haber perdido tanto por no querer ver la realidad tal y como es.

Nos aferramos a ver el mundo como queremos que sea aún cuando sabemos que es un error; y es aquí donde una vez más compruebo cómo es que a pesar de intentar vivir separada de esas emociones que gobiernan mis ganas, mi placer, mis vagas ilusiones, mis deseos, mis caminos recorridos, mis sonrisas obligadas y mi tiempo detenido; me obligan a entender que todo lo exterior es tan solo una mera expresión de lo que se oculta en nuestros rincones más escondidos del alma.

martes, 20 de agosto de 2013

Magic is not always blue

La vida es eso que pasa mientras intentas dar un salto que nunca sabes si será mortal. Dejas de pensar en lo que te absorbe lentamente y dejas fluir esas emociones que al unirse se transforman en deseos.

¿Qué sería la vida sin deseos?

Un soneto con las estrofas más sublimes, que llegan hasta tus oídos y se enredan en aquellos pensamientos irracionales que pesan más que el mundo que te rodea. Son sólo dos cosas importantes que pocos llevamos a cabo: Ser y Estar. 

Podría conjugar los verbos ilimitadamente y aún así faltarían palabras para demostrar que aquello que no logran decir mis labios se esconde en una sola mirada, en una sola sonrisa, en la mueca que hago cuando no quiero ser descubierta. Sólo tienes que poner atención.

Hay misterios que se descifran antes de que nos demos cuenta, y es ahí donde surge el misterio más importante. Darnos cuenta que aprendemos a ser si sabemos primero estar con nosotros mismos. 

Razones me sobran para seguir de pie, en este ahora valen más los silencios, vale más el momento preciso en el que con solo sonreír y detener mi mirada en aquél reflejo de mi misma nos damos cuenta de cosas que encontramos sin buscar. Que aparecen como todo lo que está predestinado a ser y a estar.

Los caminos se van formando y decidamos caminarlos o no, siempre sabremos el camino de regreso. 

No importa si titubeamos alguna vez, a fin de cuentas sigue ganando más el que arriesga que el que se queda inmóvil esperando que el mundo le traiga hasta sus pies los tesoros que uno encuentra explorando. 

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