Es la
Luna y ese ciclo que tiene, son las hojas de los árboles que se caen en estas
épocas del año, el café que me tomé a las tres de la mañana para aguantar la
guardia.
Son los
pasos de la gente en los pasillos, las ruedas de las camillas, los gritos, las
ojeras, los pies cansados y todas las horas que me faltan.
Es tu
forma de verme a los ojos, como me hablas, las canciones que me dedicas, las
que oigo y las que dejo ahí porque no las quiero escuchar. Las palabras que
salen de tus labios, las que me llegan y las muchas otras que se van con el
viento. Las puertas cerradas, los cajones vacíos, el eco de la nada.
Son las
flores azules y el color del cielo a media tarde, mi sabor favorito de helado,
las huellas de tus manos sobre las cartas que no te voy a escribir.
Los
sentimientos que te guardas, los que demuestras y todos los demás que no voy a
corresponder.
Es
todo.
Menos
tú.